sábado, 12 de mayo de 2007

Ganando billetes a pulso

En "La vuelta al día en ochenta mundos", en el cuento "Melancolía de las maletas", Julio Cortázar contaba esta fantástica historia real: el escritor tuvo el extraño empleo de traducir informes de la Interpol. En uno de ellos se explicaba la historia de un fascinante falsificador que cortaba tiras de un milímetro de anchura de doscientos billetes distintos del máximo valor con los que componía después un nuevo billete, que era su ganancia.

Esta idea, sumamente original, precisa desde luego de una inversión muy alta ya que no se puede "abusar de los billetes" si no quiere descubrir el error. Por cierto, por coherencia, ¿no debería haber usado 199 trozos en vez de 200?. Privilegios del billete falso...

En cualquier caso, es una idea muy utilizada en diversos juegos matemáticos. El primero que conocí es el de los duendes que se desvanecen (pincha en la imagen, imprímela e intercambia los dos trozos superiores. En uno de los casos hay un duende más que en el otro)


Lo vi en un libro de Martin Gardner pero leo en Divulgamat, donde hacen una aclaración del enigma, que es obra de un tal Pat Patterson.

Hay un gif animado similar en Acertijos y más cosas, donde también incluyen la demo de por qué 64=65. Finalmente en la Página de Noemí hemos capturado esta elegante versión de (de nuevo) Sam Loyd que incluye una "desaparición circular"

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