miércoles, 21 de noviembre de 2007

Repartiendo patatas

Es un problema sencillo, pero me hizo gracia porque, en pocos días, me lo he encontrado en dos contextos muy diferentes (y reconozco que me sorprendió de primeras la respuesta)

Si tenemos 6 patatas y queremos repartirlas equitativamente entre 5 niños, ¿cómo podemos hacerlo?


No pongo más restricciones (que suele haberlas) para estimular vuestra creatividad...

9 comentarios:

Acido dijo...

Pesamos todas las patatas, dividimos entre 5 y damos el mismo peso a cada uno.

(es lo único diferente que se me ha ocurrido, porque dar una patata y un quinto de otra a cada uno me pareció demasiado obvio... aparte que puede no ser equitativo, si hay patatas de diferente peso)

Acido dijo...

Claro, que... ¿para que quieren los niños patatas crudas?

Se pelan, trocean y cocinan las patatas (ej: freir) y se da a cada niño el mismo peso de patatas.

Martín dijo...

yo había pensado en puré.

Jose dijo...

Se chafan bien y se reparte el puré...

Hoy te enlazo dos articulos; cada dia te superas.
Enhorabuena por el libro.

Nana dijo...

Pues fácil, le das una patata a cada niño y te comes tu la que hace seis, porque vaya ganas de pasar hambre mientras los niños meriendan...

Juan Luis dijo...

Gracias, Jose, se agradece el refuerzo (viniendo además de quien viene...)

Saludos lúdicos

Juan dijo...

yo creo que es bien sencillo de resolver, tienes seis patatas para 5 cinco niños, pues le das una a cada uno y la sexta te quedas tu con ella.

Stoneman dijo...

Doy una solución que aprovecha esa 'falta de restricciones' poniendo una dimensión temporal al problema.
Si soluciono el reparto dentro de 35 años y siete meses el número de niños entre los que repartir será cero y por lo tanto las patatas que le corresponderán a cada uno serán infinitas. En vez de repartirlas uso ese cantidad infinita de patatas para hacer chantaje a los mercados de valores amenazando con poner en circulación un ingente número de patatas gratis (con lo que hundiría el mercado) y consigo venderlas al G8 a un precio insignificante por kilo pero que me proporciona una cantidad infinita de dinero.
Dedico esos recursos ilimitados a fundar una organización dedicada a la invención de una máquina del tiempo con el compromiso de que me visite en una fecha intermedia entre la venta al G8 y la formación de la organización, con lo que aún tendré una cantidad ilimitada de riqueza, con la que volveré al presente.
De vuelta al momento inicial compraré cuatro patatas, que junto con las seis iniciales suman diez, y podré repartir dos patatas a cada niño. Este hecho de multiplicación espontánea de patatas seguramente acabe en una nueva religión de la que seré mesías, aparte de que con los fondos ilimitados dominaría el mundo de todas formas.
Por supuesto, en cuanto sea emperador mundial mandaré mis tropas a quitarles las patatas a los niños.
Así que la solución es cero a cada uno.

akae dijo...

buenísimo, stoneman.