miércoles, 28 de septiembre de 2011

Menudo zoológico

Un oso pardo, sapos, buitres, un cucú atroz.
Un rocín corre por ese islote veloz.
Casi eternamente arrojan bizcochos al pez.

¿Cuál es la clave de este extraño poema? (Hemos ocultado el último verso para que no resulte demasiado evidente).

Lo leímos en esa maravilla de libro que es "Lúdica Lengua" de Willy de Winter.

13 comentarios:

Jeremías Ortiz de Gamurva dijo...

Ni idea. Corro un tenue velo y me voy a descansar.

Juan Luis dijo...

Puedes hacerlo con la sensación del trabajo bien hecho :)

homero dijo...

Nadie zumbaba en ese zoológico, y lo digo con certeza.

Juan P. dijo...

Faltaría un pescado celeste y un ilustre cetáceo.

Anónimo dijo...

Mmm, aún pensando. ¿Tendrá algo que ver con el número de letras?

Juan Luis dijo...

No, no tiene que ver con el número de letras...

Recuerda que un buen razonamiento a veces implica torcer en algunas esquinas. O eso dice mi amigo Joaquín, célebre resolutor de acertijos...

Euribe dijo...

Ya lo entiendo: Una perca torcerá delante del arlequín celoso.

Juan Luis dijo...

Eso es, Euribe...

Anónimo dijo...

Por favor, sería tan amable de explicarlo, aunque pierda toda posibilidad de elegancia?

Juan P. dijo...

Ya será difícil avanzar, pero pienso que para evitar que se escapen todos esos animales, hubiera sido conveniente poner, al principio, una buena reja de acero.

Juan Luis dijo...

La clave es que se encuentran todos los números, en el poema del uno al ocho y después hemos añadido el nueve, diez, once, doce, trece, catorce y quince (y ahora el cero, gracias Juan P.) escondidos en el texto:

UN Oso parDO Sapos, buiTRES, un cuCÚ ATROz, etc...

Alfonso García dijo...

Nadie, si sé historia correcta, puede detener este zoológico.

Juan Luis dijo...

Pardiez, y sí, eternamente continuará.