Un oso pardo, sapos, buitres, un cucú atroz.
Un rocín corre por ese islote veloz.
Casi eternamente arrojan bizcochos al pez.
¿Cuál es la clave de este extraño poema? (Hemos ocultado el último verso para que no resulte demasiado evidente).
Lo leímos en esa maravilla de libro que es "Lúdica Lengua" de Willy de Winter.









13 comentarios:
Ni idea. Corro un tenue velo y me voy a descansar.
Puedes hacerlo con la sensación del trabajo bien hecho :)
Nadie zumbaba en ese zoológico, y lo digo con certeza.
Faltaría un pescado celeste y un ilustre cetáceo.
Mmm, aún pensando. ¿Tendrá algo que ver con el número de letras?
No, no tiene que ver con el número de letras...
Recuerda que un buen razonamiento a veces implica torcer en algunas esquinas. O eso dice mi amigo Joaquín, célebre resolutor de acertijos...
Ya lo entiendo: Una perca torcerá delante del arlequín celoso.
Eso es, Euribe...
Por favor, sería tan amable de explicarlo, aunque pierda toda posibilidad de elegancia?
Ya será difícil avanzar, pero pienso que para evitar que se escapen todos esos animales, hubiera sido conveniente poner, al principio, una buena reja de acero.
La clave es que se encuentran todos los números, en el poema del uno al ocho y después hemos añadido el nueve, diez, once, doce, trece, catorce y quince (y ahora el cero, gracias Juan P.) escondidos en el texto:
UN Oso parDO Sapos, buiTRES, un cuCÚ ATROz, etc...
Nadie, si sé historia correcta, puede detener este zoológico.
Pardiez, y sí, eternamente continuará.
Publicar un comentario en la entrada