No nos sentimos identificados con los aspectos más comerciales de este día, pero nunca está de más tener un detalle con las personas que queremos. Puede servir esta antigua postal reversible (del año 1910, aproximadamente), que hemos incluido en el Museo Ilusionario.
Si tu rostro es triste
y tiendes a fruncir el ceño.
Una pequeña línea de tu Valentín
le dará la vuelta.











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