sábado, 7 de julio de 2012

El Problema de la sarten y el huevo

En DesEquiLIBROS recuerdan el viejo chiste del físico y el matemático que tienen que freír un huevo. Lo recordamos tal y como lo publican allí:

Un matemático sacó a un alumno a la pizarra y le pidió que explicara qué haría para freír un huevo, suponiendo que tenía el aceite, el huevo y las cerillas encima del mármol y la sartén en el armario. El alumno, no sin asombro, procedió a responder: - Cogería las cerillas, encendería el fuego, sacaría la sartén del armario, echaría el aceite en la sartén, pondría la sartén en el fuego, esperaría a que se calentara, rompería luego el huevo, lo echaría a la sartén… El profesor iba asintiendo a cada paso. Cuando el alumno terminó, le propuso un nuevo reto: - Dígame ahora qué haría si tuviera la sartén ya en el mármol. De nuevo el alumno retoma la explicación: - Cogería las cerillas, encendería el fuego, echaría aceite en la sartén, la pondría al fuego… Al terminar, el profesor Sales le dijo, no sabemos si irónico: - No tiene usted talento matemático; un matemático hubiera contestado: metería la sartén en el armario y aplicaría el método anterior.

Yo siempre lo había conocido como un chiste que retrataba cómo somos los matemáticos comparándolos con los físicos, aunque lo recordaba de forma que el matemático metía la sartén en el armario y aplicaba el primer supuesto (porque en el fondo al matemático, a diferencia del físico, no le importa freír el huevo sino resolver el problema de freír el huevo).

En DesEquiLIBROS atribuyen la historia al matemático Francisco de Sales y Vallés (1914-2005).

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