miércoles, 11 de septiembre de 2013

Erratas felices


En el muy entretenido libro "Libros malditos, malditos libros" de Juan Carlos Díez Jayo se dedica un capítulo a las erratas, con algunos ejemplos deliciosos, como el periodista que quiso escribir una loa a la hija de su jefe y escribió: “Basta escribir su nombre, Mercedes, para que se sienta orgullosa la tinta”, pero la última i se trocó desgraciadamente en o.

O como el poeta al que una n traicionó huyendo, dejando los versos en esta forma indecorosa:

Y Mariuca se duerme
y yo me voy de putillas.

O, finalmente, el crítico literario que quiso dedicar su último libro a una condesa "cuyo exquisito gusto conocemos bien todos sus amigos", pero, para su desgracia, apareció busto en vez de gusto.

¿Conoces otras erratas con un resultado feliz?

Actualización: Enlazamos el divertidísimo artículo que señalaba Toni (¡gracias!) en los comentarios, que utiliza como fuentes otro de Javier Saiz y el libro "Vituperio (y algún elogio) de la errata" de José Esteban.

5 comentarios:

Jeremías Ortiz de Gamurva dijo...

Es célebre (y desconozco si auténtica) la publicación en el BOE de una disposición que afectaba al Conejo General del Poder Judicial.

Creo que fue real el caso del titular aparecido en un periódico en los años de posguerra que estuvo a punto de costar la cárcel o algo peor a sus responsables. La cosa fue que el obispo correspondiente había estado visitando la localidad navarra de Pitillas y lo publicado cuando salió de allí no pasó, precisamente, 'de puntillas'.

También se cuenta que en una guía telefónica la referencia a 'Hermanos García - Carbones' sufrió un baile de letras que los dejó una situación bastante cornúpeta.

Y en mi universidad se publicó una guía interna en la que se citaba, en la facultad de geografía, la 'cartoteta'. Pero fui y solo había mapas.

Juan Luis dijo...

Muy divertidos ejemplos, me ha gustado especialmente el de "Conejo General", saludos y gracias.

Toni Solano dijo...

Tengo algunas recogidas en un documento que preparé para clase: Erratas, erratas. En el documento cito la fuente.
Saludos.

Juan Luis dijo...

¡Qué bueno! Lo he enlazado junto a las fuentes para que todos lo disfruten. Saludos y gracias.

Jeremías Ortiz de Gamurva dijo...

Y no olvidemos los lapsus linguae tan temidos por los profesionales de radio y TV (en la Cadena SER suelen dedicarles monográficos). Por ejemplo, cuando Iñaki Gabilondo se despidió de un ministro diciendo 'Un salido… Ehhh, un saludo'. O aquella vez que Paco Lobatón se refirió a 'su majestad la reina doña Sofría'.